“La mayor parte de los problemas psicológicos tienen su base en la evitación emocional”

Nuestra sociedad occidental nos enseña que tenemos que evitar, a toda costa, el dolor (emocional y físico). Por ejemplo, mediante el uso desmedido de medicamentos y otras conductas aversivas (consumir sustancias, las adicciones, la evitación emocional…), en lugar de utilizar otras estrategias de afrontamiento que permitan postergar el impulso de las recompensas inmediatas, propias de la evitación, y aumenten la sensación de autocontrol emocional.

Normalmente, las personas que acuden a consulta intentan, y desean, no sentir, no emocionarse con los recuerdos, no tener ansiedad, no sentir temor o angustia, no perder el control emocional,…., y esta evitación resulta ser un caldo de cultivo para aumentar, aún más, su sufrimiento y dolor emocional (mayores síntomas de ansiedad, desregulación emocional, aumento de la sensación de descontrol emocional y dolor físico… desesperanza y ánimo bajo).

Resulta paradójico, mientras que las personas tratan de evitar el dolor emocional, su ansiedad y otros estados de ánimo, lo que están haciendo es contribuir a su aumento. Acudir a un profesional de la Psicología, y pasar por la vergüenza o incomodidad que ello implica, podría ser otro proceso de evitación. Para algunas personas es preferible consumir psicofármacos, automedicarse o leer el horóscopo y/o acudir al tarot, para autoconvencerse de que antes de acudir a un profesional de la salud es preferible la automedicación u otras pseudoalternativas (tarot,  horóscopos, etc). Este tipo de “autoengaños conscientes”, suelen tener perjuicios para las personas, en especial hacia su propia salud física y mental.

*Apunto aquí que me refiero a la automedicación sin prescripción médica ni supervisión de la misma.

Por lo tanto, y volviendo al tema en cuestión, cuanto más intentamos que algo no nos moleste, más nos molestará. Reprimir o evitar pensar o emocionarse, hace que dichos procesos se vuelvan más perturbadores e intrusivos, es decir la represión y la evitación (uso de psicofármacos sin prescripción médica, acudir a pseudoterapias, etc) suelen ser estrategias de regulación emocional desadaptativas y perjudiciales para la salud.

La sociedad, que nos alinea para esto, sabe cómo se comporta el ser humano en la actualidad, prepara los escenarios adecuados para que nosotrxs accedamos a la comodidad que implica adaptarse a ellos. En vez de contrastar y cuestionar dicho statu quo, optamos por la evitación como estrategia y al ego como baluarte para defender nuestra vulnerabilidad. Paradójico… porque solo esta, y su reconocimiento, podrá proteger y amortiguar el sufrimiento emocional.

María Jesús Escaso – Psicóloga y Educadora Social