La confianza en uno mismo y misma proviene de la percepción de seguridad que tiene la persona para afrontar las dificultades de su vida (relaciones, objetivos, proyectos, …)

… La confianza está enraizada con la autoestima, el autoconcepto y la percepción de autoeficacia (creencia de que uno/una es capaz de llevar a cabo aquellas acciones necesarias para conseguir sus objetivos y logros). Por lo tanto, una baja autoestima y autoconcepto (valoración negativa de uno/a mismo/a) y las creencias limitantes sobre la capacidad para conseguir metas (ideas y creencias negativas) contribuyen a que la persona tenga escasa o nula confianza para afrontar los devenires de su vida.

… Sabiendo estas relaciones:

¿Cómo podemos aislar estas creencias o ideas negativas que apagan la confianza en nosotros mismos y mismas?

Identificando tales creencias disfuncionales para realizar un análisis “funcional” de la situación o relación:

¿Cuándo aparecen estas ideas negativas? ¿Dónde? ¿Con quién? ¿Cómo?…

¿Cuál es la conducta que realizo? ¿Qué hago?…, ¿Cómo me siento?

¿Qué consecuencias, poco saludables, tiene tal conducta? … (conflictos, adicciones, atracones, autolesiones, acusaciones, evitar afrontar y comunicarme con asertividad, insultos, descalificaciones … rupturas)

Este análisis nos permite tomar mayor conciencia de la función y “utilidad / no utilidad” de las ideas negativas y/o creencias limitantes ¿A dónde me llevan estas creencias disfuncionales?…  ¿Al servicio de qué están?

Este ejercicio, que podemos realizar con lápiz y papel, permite ayudar(nos) y dar(nos) cuenta de que un cambio en nuestro comportamiento (forma de actuar o proceder muchas veces arrolladora y autodestructiva) puede generar, a su vez, un cambio en el mantenimiento de tales pensamientos/creencias limitantes debido a las consecuencias que provocan (distancia, conflicto y ruptura en las relaciones) 

… La confianza es la base fundamental en cualquier relación sana (pareja, amistades, familia, con nosotros/as mismos…)

La confianza es una prueba de sabiduría para renunciar a la necesidad de “control” y/o de cambiar o controlar a los otros/as.

Confiar es aceptar respetando nuestra libertad y la de los demás.

Quizá la pérdida de confianza no sea debida a las diferencias entre las personas sino más bien se dé por una dificultad para entendernos.